¿Qué escribe EGW sobre...
Adventistische Schriften über: "¿A quién rezar?"
Respuesta
Debemos dirigir nuestras oraciones a Dios, el Padre, que es la fuente de toda sabiduría, fuerza y paz. La Escritura nos enseña que debemos orar en el nombre de Jesucristo, nuestro Mediador, ya que nuestras peticiones solo adquieren valor a través de su sacrificio expiatorio. El propio Jesús instruyó a sus discípulos a presentar sus necesidades diarias ante Dios y a lanzar todas sus preocupaciones sobre Él. En tiempos de necesidad también podemos acudir directamente a Cristo y clamar por su misericordia. Sin embargo, es crucial que hablemos sinceramente a Dios y no solo ofrezcamos oraciones formuladas a personas.
La oración como comunión con Dios en el nombre de Cristo
Debemos orar en el nombre de Cristo, nuestro Mediador. Nuestras peticiones solo tienen valor si se presentan en Su nombre. Él ha cruzado la brecha que el pecado había creado. A través de Su sacrificio expiatorio, ha unido a los que creen en Él consigo mismo y con su Padre. Su nombre es el único bajo el cielo por el cual podemos ser salvados.
La oración es comunión con Dios, la fuente de sabiduría, el origen de fuerza, paz y felicidad. Jesús oró al Padre "con gritos fuertes y lágrimas". Pablo exhorta a los creyentes: "Orad sin cesar"; presentad en todo vuestras peticiones mediante oración y súplica con agradecimiento ante Dios.
Cuando Jesús estuvo en la tierra, enseñó a sus discípulos a orar. Les indicó que presentaran sus necesidades diarias ante Dios y que lanzaran toda su preocupación sobre Él. Y la garantía que les dio de que sus peticiones serían escuchadas también es una garantía para nosotros.
En cualquier situación de la vida, bajo cualquier condición, el alma oprimida por la aflicción y la preocupación, o fuertemente atacada por la tentación, puede encontrar certeza, apoyo y ayuda en el amor infalible y el poder de un Dios fiel al pacto.
Os conjuro, despertad y buscad a Dios por vosotros mismos. Cuando Jesús de Nazaret pase, llamad a Él con toda la sinceridad: "Oh Señor, Hijo de David, ten piedad de mí", y recibiréis la vista.
Pero muchos presentan oraciones de manera seca y sermónica. Estas oran a personas, no a Dios. Si oraran a Dios y realmente comprendieran lo que hacen, se asombrarían de su arrogancia; pues le están dando al Señor una exposición en forma de oración...
- Oración en el nombre de Jesús
- Comunión con Dios
- Cristo como Mediador
Fuentes originales (Inglés)
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