¿Qué escribe EGW sobre...
Ellen Gould White über: "Personas que les gusta fotografiarse y mostrarse"
Respuesta
El deseo de representarse y presentarse a través de imágenes a menudo surge de un amor propio excesivo y vanidad, que desperdicia tiempo y recursos valiosos. En lugar de buscar a Dios, muchas personas pasan horas preciosas perfeccionando su apariencia y buscando la admiración de los demás. Esta fijación en la propia apariencia se considera un obstáculo espiritual que debilita el carácter y distrae del objetivo real de una vida cristiana.
El peligro de la autoexhibición
Los corazones de la juventud están llenos de amor propio. Esto se muestra en su deseo de que el artista les fotografíe el rostro; y no se conforman con ser representados una sola vez, sino que se sientan una y otra vez como modelo para su imagen, cada vez con la esperanza de que la última supere a todos los esfuerzos anteriores y realmente sea más hermosa que el original. El dinero de su Señor se desperdicia de esta manera, ¿y qué se gana? Sólo su pobre sombra en papel. Las horas que deberían dedicarse a la oración se pasan con su propio yo miserable; así se desperdician preciosas horas del tiempo de gracia.
Vanidad caída y exhibición pública
Algunos jóvenes están tan ansiosos por la autoexhibición que incluso están dispuestos a abandonar el nombre cristiano si pueden seguir su inclinación a la vanidad de la ropa y al amor por el placer. La negación de uno mismo en la vestimenta es parte de nuestro deber cristiano. Vestirse de manera sencilla y abstenerse de exhibir joyas y adornos de cualquier tipo está en consonancia con nuestra fe.
El culto idolátrico del yo
Ella es vanidosa respecto a su persona, y su objetivo supremo es hacerse atractiva. Se mira a sí misma con gran benevolencia. En resumen, se idolatra a sí misma. Su vanidad y ostentación influyen en una clase de espíritus como los suyos... mientras que los jóvenes razonables y los observadores cuidadosos se sienten repugnados.
Esplendor exterior versus valores internos
Donde se adora en el altar de la moda, hay poca fortaleza de carácter y poca energía física. Viven sin un gran propósito, y su vida no alcanza un objetivo digno. Encontramos en todas partes a mujeres cuyo todo espíritu y corazón se pierden en su amor por la ropa y la autoexhibición. El alma de la feminidad se marchita y se degrada, y sus pensamientos se concentran en su pobre y despreciable yo.
- Vanidad y autoexhibición
- Desperdicio del tiempo de gracia
- Sencillez cristiana
Fuentes originales (Inglés)
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