¿Qué escribe EGW sobre...
Adventistische Schriften über: "Comunión con Cristo en la vida diaria"
Respuesta
Una comunión constante con Cristo es la fuente vital para nuestra vida espiritual y nos permite, en primer lugar, producir los frutos del Espíritu Santo. Esta conexión diaria y horaria debe mantenerse activamente, ya que sin ella no podemos vencer el pecado ni resistir las tentaciones. Así como Cristo mismo buscaba su fuerza mediante la oración, también nosotros solo a través de la conversación diaria con Dios encontramos la energía necesaria para nuestro servicio y la formación de nuestro carácter.
La conexión vital con la vid
Una unión de los creyentes con Cristo conducirá, como resultado natural, a una unión entre ellos, y este vínculo de unidad es el más duradero en la tierra. Somos uno en Cristo, como Cristo es uno con el Padre. Los cristianos son ramas, y solo ramas, en la vid viva. Una rama no debe obtener su alimento de otra. Nuestra vida debe provenir de la vid paternal. Solo mediante la unión personal con Cristo, a través de la comunión diaria y horaria con Él, podemos llevar los frutos del Espíritu Santo.
Persistencia en lugar de conexión ocasional
Esta unión una vez establecida con Cristo debe mantenerse. Cristo dijo: «Permaneced en mí y yo en vosotros. Así como la rama no puede dar fruto por sí misma si no permanece en la vid, tampoco vosotros lo podéis si no permanecéis en mí». No se trata de un contacto fugaz, ni de una conexión temporal. La rama se vuelve parte de la vid viva. La transmisión de vida, poder y fertilidad de la raíz a las ramas es libre y constante. Separada de la vid, la rama no puede vivir. De igual manera, dijo Jesús, no podéis vivir separados de mí. La vida que habéis recibido de mí solo puede preservarse mediante una comunión continua. Sin mí no podéis superar ni un solo pecado ni resistir una tentación.
El ejemplo de Cristo en la oración
Rodeado diariamente de tentaciones y constantemente hostigado por los líderes del pueblo, Cristo sabía que debía fortalecer su humanidad mediante la oración. Para ser una bendición para la gente, necesitaba mantener comunión con Dios y suplicar por energía, resistencia y firmeza. Así mostró a sus discípulos dónde residía su poder. Sin esta comunión diaria con Dios, nadie puede obtener fuerza para el servicio. Solo Cristo puede dirigir correctamente los pensamientos. Solo Él puede despertar nobles aspiraciones y moldear el carácter según el ejemplo divino.
Frutos de la comunión en la vida cotidiana
Mitcristianos, examinen cuidadosamente si la Palabra de Dios es realmente la regla de sus vidas. ¿Llevan a Cristo con ustedes cuando abandonan el lugar de oración? ¿Su religión está vigilante en la puerta de sus labios? ¿Su corazón está interesado y compasivo hacia los que necesitan ayuda? ¿Buscan sinceramente una comprensión clara de la voluntad de Dios para poder ser luz para los demás? ¿Su discurso está condimentado con gracia? ¿Su conducta muestra nobleza cristiana?
La fuente de la verdadera alegría
La comunión con Dios es la vida del alma. No es algo que podamos interpretar o adornar con bellas palabras sin que nos brinde la experiencia real que da verdadero valor a nuestras palabras. La comunión con Dios nos brinda una experiencia diaria que hace que nuestra alegría sea plenamente completa.
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Fuentes originales (Inglés)
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